La manera en que los adultos consumen alcohol frente a niñas, niños y adolescentes puede impactar directamente en la relación que ellos desarrollen con estas bebidas en el futuro. Especialistas en salud mental y prevención de adicciones alertaron sobre la influencia que tienen los hábitos familiares en edades tempranas.

De acuerdo con expertos en psicología y prevención, los menores suelen reproducir conductas observadas en su entorno cercano. Cuando el consumo excesivo de alcohol se normaliza dentro del hogar o en espacios recreativos, aumenta la posibilidad de que los jóvenes imiten esos patrones.

El ejemplo de los padres puede marcar la diferencia

Especialistas consideran que el comportamiento de madres, padres y otros adultos funciona como una referencia directa para los menores.

Si el consumo de alcohol ocurre de forma frecuente o naturalizada en reuniones familiares, parques o celebraciones infantiles, los niños pueden percibirlo como una práctica cotidiana y aceptable desde temprana edad.

Por el contrario, cuando los adultos muestran una relación moderada y responsable con el alcohol, existe una mayor probabilidad de que los jóvenes retrasen el inicio de consumo o mantengan conductas más controladas.

Alcohol en espacios infantiles, una práctica que preocupa

Uno de los puntos que más inquieta a especialistas es la presencia de bebidas alcohólicas en sitios frecuentados por menores, incluidos parques y salones de fiestas infantiles.

También se advirtió sobre situaciones en las que las celebraciones para niños se desarrollan al mismo tiempo que reuniones de adultos con consumo de alcohol dentro del mismo espacio.

Para expertos en prevención, evitar este tipo de dinámicas ayudaría a reducir la exposición temprana de niñas y niños a conductas relacionadas con el alcohol.

Buscan fortalecer medidas preventivas

Actualmente se encuentra en discusión una propuesta legislativa enfocada en prevenir el consumo de bebidas alcohólicas en menores de edad y limitar su exposición en espacios públicos.

Entre las medidas planteadas destacan:

  • Restringir el consumo de alcohol cerca de escuelas y zonas infantiles.
  • Reducir la publicidad dirigida indirectamente a menores.
  • Limitar anuncios de bebidas que, aunque se promocionan como “0.0”, mantienen elementos visuales asociados al alcohol.
  • Impulsar acciones educativas y preventivas.

Además, se contempla aplicar sanciones y medidas de orientación cuando exista incumplimiento relacionado con el consumo de alcohol en menores.

Un cambio gradual en la percepción social

Especialistas señalan que la percepción del alcohol ha cambiado en los últimos años y cada vez existe mayor conciencia sobre sus efectos como sustancia psicoactiva.

Aunque reconocen que las bebidas alcohólicas seguirán presentes en la vida social y comercial, consideran necesario fortalecer las estrategias de prevención y reducir la normalización de su consumo frente a niñas, niños y adolescentes.